Nadie sabe con certeza qué pasará con ese país y su pueblo, pero todo indica que aún le quedan largos meses por delante a este conflicto, cementado en una compleja historia de conquista, nacionalismo y resentimiento.
Kiev hoy evoca muchas cosas, la mayoría asociadas a la guerra. Pocos se la imaginarían como un lugar importante para el arte urbano. Pues bien, resulta que la capital de Ucrania es el puto epicentro. Una verdadera sala de arte al aire libre que se descubre entre callejuelas de monótona arquitectura soviética, elegantes avenidas adoquinadas e imponentes estaciones de metro que hoy sirven de refugio antibombas, tal como lo hicieran en la Segunda Guerra Mundial.
Estas fotografías son el resultado de largas caminatas por Kiev tratando de descubrir esta cultura underground, una de las mejores colecciones de arte callejero del planeta que hoy corre el peligro cierto de desaparecer, si a Putin así le apetece.
Es también mi humilde homenaje a una tierra que hoy se encuentra en su momento más oscuro, pero que de seguro renacerá más fuerte que antes.